Sustancias CMR en cosméticos: qué cambia ahora
Lees que la Unión Europea acaba de dar más margen a las marcas para retirar cosméticos con sustancias CMR y la conclusión parece obvia: algo se ha relajado a tu costa. La votación existe, es de hace unos días y es real. Pero lo que ha cambiado no es qué se puede poner dentro de una crema, sino cuánto tiempo hay para sacarla de las estanterías, y esa diferencia es justo la que los titulares se saltan.
Qué se votó el 22 de octubre
El Parlamento Europeo aprobó ese día, en el pleno de Estrasburgo, el paquete conocido como Omnibus VI Chemistry, con 477 votos a favor, 59 en contra y 41 abstenciones. El texto recoge un acuerdo previo entre Parlamento, Consejo y Comisión, y todavía tiene que ser adoptado formalmente por el Consejo: entrará en vigor veinte días después de publicarse en el Diario Oficial de la Unión Europea. Puedes leer la crónica en Premium Beauty News y en Global Cosmetics News.
Dicho de otra forma: es una norma aprobada que aún no se está aplicando. Nada de lo que tengas hoy en el baño cambia esta semana por este voto.
Qué son las sustancias CMR en cosméticos y por qué importan
CMR es la etiqueta que la UE usa para las sustancias clasificadas como cancerígenas, mutágenas o tóxicas para la reproducción. En cosmética, la regla general del Reglamento 1223/2009 es que están prohibidas, con excepciones muy concretas que tiene que avalar un comité científico. Es el mismo marco del que salen las listas de ingredientes restringidos por la UE.
El punto importante es cómo llega una sustancia a esa lista. No suele ser porque se descubra un peligro nuevo en una crema, sino porque un ingrediente que ya se usaba recibe una nueva clasificación de peligro. Desde ese momento, los productos que lo contienen tienen que salir del mercado. Y ahí es donde entran los plazos.
El cambio es de plazos, no de permisos
Hasta ahora había un plazo único de dieciocho meses para retirar los productos afectados. Lo aprobado lo sustituye por plazos escalonados según el caso.
Sin solicitud de exención. Seis meses para dejar de introducir el producto en el mercado y doce meses más para agotar las existencias que ya estaban en tienda.
Con solicitud de exención. La empresa tiene tres meses desde que la nueva clasificación surte efecto para pedir al comité científico que evalúe el ingrediente.
Si la evaluación concluye que el producto no es seguro. El plazo se acorta: tres meses para dejar de comercializarlo y nueve para retirarlo de los lineales.
Si se considera seguro pero existen alternativas. Aquí es donde se alarga: dos años de comercialización y hasta tres más para vaciar estanterías.
Aquí está la clave que lo cambia todo: el sentido del cambio depende del supuesto. Para un producto con un problema de seguridad real, los plazos se han acortado respecto a los dieciocho meses anteriores. Para uno considerado seguro cuyo ingrediente simplemente tiene sustituto, se han alargado bastante. Por eso la misma norma se puede titular como endurecimiento o como relajación según qué caso elijas.
Y una cosa que no se ha movido: la Comisión había propuesto tratar las CMR de forma distinta según el uso del producto, lo que habría permitido en cosmética de piel sustancias vetadas para uso oral o por inhalación. Parlamento y Estados miembros rechazaron ese punto, y esas restricciones se mantienen.
Qué significa si solo quieres comprar una crema
Poco en el día a día, y conviene decirlo sin dramatismo. Pero hay tres matices que sí te afectan.
El primero es que la retirada de un producto del mercado europeo casi nunca es inmediata, ni antes ni ahora. Si lees que un ingrediente se ha prohibido, lo habitual es que sigas encontrándolo en tienda durante meses. No es un fallo del sistema: es el periodo de transición escrito en la norma. Lo mismo ocurre con los cambios en filtros solares, que se aplican con calendarios propios.
El segundo es que la organización europea de consumidores BEUC ha criticado precisamente eso: que los plazos largos dejan en los hogares productos con ingredientes cuestionados más tiempo del necesario. Es una crítica razonable y merece conocerse, aunque la propia organización reconoce que el acuerdo final descartó las partes más problemáticas de la propuesta inicial.
El tercero, y el más práctico: una clasificación CMR es una decisión sobre un ingrediente en abstracto, no un diagnóstico sobre el bote que tienes abierto. La concentración, la vía de contacto y la exposición real importan. Nada de esto significa que tu crema de siempre sea peligrosa.
Lo que sí puedes mirar en la etiqueta
Si quieres decidir con información en vez de con titulares, estas comprobaciones valen más que cualquier lista de ingredientes malos que circule por redes:
- El INCI completo, que por normativa tiene que estar en el envase o en el estuche.
- El responsable del producto en la UE, con nombre y dirección dentro del territorio europeo.
- El PAO (el icono del bote abierto con un número de meses) o la fecha de caducidad.
- Los alérgenos de fragancia declarados, útiles si ya sabes que alguno te da problemas.
- El número de lote, que es lo que permite rastrear un producto si alguna vez se retira.
Si al usar un cosmético te aparece picor persistente, rojez que no baja o descamación, deja de usarlo y consulta con un dermatólogo. Una reacción individual no tiene relación con que un ingrediente esté o no en una lista regulatoria, y distinguir una irritación de una alergia de contacto requiere que alguien te vea.
Lo esencial
- El 22 de octubre el Parlamento Europeo aprobó nuevos plazos de retirada para cosméticos con sustancias CMR, dentro del paquete Omnibus VI.
- No cambia qué está permitido en una fórmula: cambia cuánto tiempo hay para sacar del mercado lo que deja de estarlo.
- Los plazos se acortan cuando hay un problema de seguridad y se alargan cuando el producto se considera seguro y existen alternativas.
- Falta la adopción formal del Consejo, así que nada de lo que tienes en casa cambia por este voto.
Una ventaja práctica de una rutina corta es que hay menos etiquetas que revisar. El Método 3P's de MEUA se queda en tres: el Sérum Hidratación Profunda, la Crema Hidratación Profunda y el Protector Solar SPF 50, todos con su INCI completo en el envase.