Rutina facial MEUA después del gimnasio: sérum, crema y protector solar SPF 50

Rutina facial después del gimnasio: qué hacer y qué no

Sales de spinning con la cara roja y diez minutos para llegar a la oficina, y tu rutina facial después del gimnasio se reduce a pasarte la toalla fuerte y lavarte con el gel de la ducha del vestuario. Casi todo el mundo lo resuelve así. El problema no es el sudor: es lo que haces con prisa para quitártelo.

El sudor no es el enemigo, el tiempo que se queda sí

Sudar no ensucia la piel en el sentido en que solemos imaginarlo. El sudor es sobre todo agua con sales, y su función es enfriarte. Lo que da problemas es la mezcla: sudor más sebo, más protector solar o maquillaje, más la fricción de una toalla, una cinta o un casco, todo ello en un ambiente cálido y húmedo durante una hora.

Aquí está la clave que lo cambia todo: esa mezcla hace daño sobre todo cuando se queda puesta. La Academia Americana de Dermatología advierte de que el sudor mezclado con maquillaje es mucho más problemático para los poros que el sudor solo, y recomienda limpiar la piel lo antes posible al terminar (AAD, How your workout can affect your skin). Cuando el sudor se evapora por sí solo, además, el agua se va y la sal se queda, algo que una piel sensible o con la barrera tocada nota como tirantez o escozor.

La diferencia práctica: no necesitas más productos después de entrenar. Necesitas quitar lo de encima pronto y sin agredir, y devolver el agua que la piel ha perdido.

Antes de entrenar: lo que te ahorra problemas después

Buena parte de la rutina post-gimnasio se decide antes de empezar.

  • Cara sin maquillaje. Si vienes del trabajo, una limpieza rápida antes de entrar ya cuenta.
  • Toalla limpia y propia, para secar el sudor a toquecitos, no arrastrando.
  • Cintas, gorras y cascos lavados con frecuencia. Lo que roza la frente durante una hora acaba en la frente.
  • Si entrenas al aire libre de día, protector solar. Y si vas a sudar mucho, resistente al agua.

El protector solar es el paso que más fácil se olvida. Correr a mediodía o una hora de pádel al aire libre cuenta como exposición, y el sudor y la toalla se llevan parte del producto. La AAD recomienda reaplicar cada dos horas o después de sudar mucho. Lo contamos con más detalle en por qué no conviene guardar el protector solar en otoño.

La rutina facial después del gimnasio, en tres minutos

No hace falta nada nuevo. Es la misma rutina de siempre, ajustada al momento.

1. Espera a que baje el calor. Si sales con la cara muy roja, deja pasar unos minutos antes de ponerte nada. Sobre una piel que sigue ardiendo, cualquier producto se nota más y se tolera peor. Agua fresca, no helada, para bajar la temperatura.

2. Limpia con suavidad. Un limpiador suave, con las yemas de los dedos, y agua templada. Nada de agua muy caliente ni del gel de ducha del vestuario: está pensado para el cuerpo y suele ser más detergente de lo que la cara necesita. Limpiar dos veces fuerte en el mismo día es una de las causas habituales de piel que brilla y a la vez está deshidratada.

3. Devuelve el agua y séllala. Sobre la piel todavía algo húmeda, un sérum con ingredientes que atraen agua, como el ácido hialurónico o la glicerina, y después una crema ligera que la retenga. Tras sudar es cuando más sentido tiene este paso, y cuando más se salta.

4. Protector solar si vuelves a salir de día. Si entrenaste por la mañana, la primera capa ya no está entera. Vuelve a ponerlo como último paso. Si no recuerdas qué va antes, lo repasamos en el orden de la rutina facial.

Y una cosa que conviene quitar: el exfoliante justo después de entrenar. La piel está caliente, con más flujo sanguíneo y más reactiva. Si usas ácidos o retinoides, déjalos para la noche, lejos del gimnasio.

Qué hacer cuando no hay ducha ni tiempo

Pasa a menudo: entrenas en la hora de la comida o vas directo del parque al coche. La rutina ideal no existe ese día, pero hay una versión mínima que funciona mejor que nada.

Toallitas o agua micelar, sin frotar. Retira el sudor y el protector de la mañana con toques suaves. Para pieles con tendencia a granos, la AAD menciona los discos con ácido salicílico como alternativa cuando no puedes ducharte (AAD, Is your workout causing your acne?).

Una capa de hidratante. Aunque sea solo la crema. Sella algo del agua que queda y calma la sensación de tirantez.

Ropa seca cuanto antes. La línea del pelo, la barbilla y el cuello siguen húmedos bajo una sudadera empapada.

La constancia gana a la perfección: una limpieza rápida todos los días que entrenas hace más que una rutina completa dos días de cada cinco.

Cuando la piel reacciona igual

A veces lo haces todo bien y aun así aparece algo. Conviene distinguir qué es.

Granos donde roza el material. Frente bajo la cinta, barbilla bajo el casco, mandíbula bajo la correa. La fricción repetida con calor y sudor favorece los brotes en zonas muy concretas. Lavar el material y secar el sudor a toques suele mejorarlo.

Rojez que tarda mucho en irse. Enrojecer al hacer ejercicio es normal y baja en un rato. Si la rojez dura horas, se acompaña de ardor o de granitos en mejillas y nariz, puede ser rosácea. El ejercicio intenso es uno de los desencadenantes más citados por quienes la tienen, sobre todo el aeróbico, por el aumento de temperatura corporal (National Rosacea Society).

En cualquiera de estos casos, si los brotes no mejoran tras unas semanas de cuidados suaves o la rojez se vuelve persistente, consulta con un dermatólogo. Ni el acné que no cede ni la rosácea se resuelven solo con cosmética, y dejar de entrenar no debería ser la solución.

Sobre plazos: la tirantez después de entrenar mejora en pocos días en cuanto limpias con suavidad y vuelves a hidratar. Los brotes por roce van más despacio. Cuenta con cuatro a seis semanas de rutina constante antes de juzgar si te funciona.

Lo esencial

  • El sudor no es el problema; lo es dejar que se quede mezclado con sebo, maquillaje o protector solar.
  • Después de entrenar: espera a que baje el calor, limpia suave, hidrata y sella, y protege si vuelves a salir.
  • Sin ducha, una limpieza sin frotar y una capa de crema valen más que nada.
  • Granos por roce que no ceden o rojez que dura horas son motivo para ver a un dermatólogo, no para dejar el deporte.

En MEUA pensamos la rutina para que quepa también en la bolsa del gimnasio: el Método 3P's reúne el Sérum Hidratación Profunda, que aporta agua con ácido hialurónico, niacinamida y glicerina; la Crema Hidratación Profunda, que la sella con centella asiática; y el Protector Solar SPF 50 para cuando vuelves a salir. Los mismos tres pasos, antes o después de sudar.

Regresar al blog